sábado, 13 de junio de 2015

Enfoque de Desarrollo por Competencias: ¿Moda, tendencia o necesidad?

Enfoque de Desarrollo por Competencias: ¿Moda, tendencia o necesidad?
Las instituciones educativas deben modificar la esencia de su ser y de su quehacer en  procesos de planeación, organización académica y evaluación, con el propósito de adecuarse a los retos que imponen las actuales circunstancias, signadas por un rápido avance del conocimiento y por el papel estratégico que éste tiene para el desarrollo social,  y así enfrentar  los desafíos ocasionados por la sociedad global del conocimiento, donde el fenómeno de las nuevas tecnologías de la información, (TICs) marca la pauta en los necesarios cambios de los sistemas educativos, ello unido a que   en el nuevo siglo se  necesita  educar la condición humana y aprender a enfrentar las incertidumbres, implica que, decididamente  se deberá llegar a  nuevos  modelos, enfoques o estilos en  la Educación, entendida  esta como un proceso de formación permanente. Así,  de partida, aunque coincidimos con que formar competencias es un problema didáctico, es sin embargo un problema de más largo alcance que atañe a la condición misma del hombre y su interacción con el mundo.


El concepto de competencia es el pilar del desarrollo curricular y el incentivo tras el proceso de cambio. Se define como “el desarrollo de las capacidades complejas que permiten a los estudiantes pensar y actuar en diversos ámbitos. Consiste en la adquisición de conocimiento a través de la acción, resultado de una cultura de base
La competencia puede emplearse como principio organizador de la curricula. En una curricula orientada por competencias, el perfil de un educando al finalizar su educación escolar sirve para especificar los tipos de situaciones que los estudiantes tienen que ser capaces de resolver de forma eficaz al final de su educación. Dependiendo del tipo de formación, estos prototipos de situaciones se identifican bien como pertenecientes a la vida real, como relacionadas con el mundo del trabajo o dentro de la lógica interna de la disciplina en cuestión.

La elección de la competencia como principio organizador de la curricula es una forma de trasladar la vida real al aula. Se trata, por tanto, de dejar atrás la idea de que la curricula se lleva a cabo cuando los estudiantes reproducen el conocimiento teórico y memorizan  hechos (el enfoque convencional que se basa en el conocimiento).
                              
  La curricula de educación básica del sistema basado en competencias debe cubrir diversos aspectos tanto en la educación en los alumnos y en los docentes que se encargaran de proporcionar los conocimientos y la implementación de los procesos de enseñanza/aprendizaje. La educación debe cambiar los paradigmas existentes con el objetivo de proporcionar al alumno las competencias relevantes para su presente y su futuro por medio de recursos didácticos prácticos e interactivos que den el salto de lo pasivo a lo activo. El docente que implemente el sistema basado en competencias debe estar calificado para el puesto por medio del conocimiento acerca de la implementación del sistema y la actualización constante debe también contar con competencias interdisciplinarias y estar abierta al trabajo conjunto con expertos que puedan apoyar en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Por medio del el sistema de competencias el alumno se le proporcionaran las armas que lo ayuden en la toma de decisiones, la comprensión del mundo, hacer frente a los riesgos y emergencias, reforzar las competencias adquiridas, llegar a un pensamiento crítico así como una mayor creatividad y re flexibilidad.
                          
                                               



Al margen de los diversos  conceptos de competencias, debemos considerar que no se deben identificar solo con capacidades, pues es algo mas inclusor y abarcador,  implica asumir la formación de competencias considerando el proceso educativo como un sistema, al interior de toda institución educativa que a su vez interrelaciona con los sistemas externos a ella. De manera que la mirada de todo proyecto por competencias ha de orientase a los estudiantes con sus competencias de entrada y de egreso, gestionando al talento humano necesario para llevar a cabo la formación de las competencias esperadas (con un proceso sistemático de selección, evaluación promoción y capacitación de docentes y directivos, acorde con los requerimientos de la vida cotidiana, de la sociedad, de las disciplinas de la investigación y del mundo productivo laboral, todo ello enmarcado en el proyecto educativo institucional acordado con los colectivos integrantes de la institución.
En tal caso es evidente que lo verdaderamente importante  es que los maestros y todo el personal tengan el deseo y la real voluntad del cambio, por ello reconocemos que no es que este, o tal o cual modelo   o enfoque sea superior o inferior, pero,  si ya es una idea aceptada por las autoridades educativas y por tanto con un cierto carácter normativo, hay que prepararse para ello, sin olvidar que el centro que se debate es la formación de un ser humano integral que pueda enfrentarse al mundo, tener datos conceptuales o declarativos, procedimentales y actitudinales, a los que más relevancia hay que otorgarle es a los actitudinales, porque se refieren a aprender a ser y a convivir.

Este proceso de formación, que además discurre durante toda la vida implica que lo que los estudiantes aprendan , será la herramienta que guiará su caminar no solo presente si no futuro y lo que ellos puedan dejar de legado a quienes le siguen, por ello debemos considerar que este nuevo enfoque basado en competencias no es moda ni tendencia, es una necesidad propia de los cambios acelerados que se dan en el mundo en que vivimos, fenómenos como la globalización y la competitividad y debemos estar preparados para enfrentarlos de la mejor forma.

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